lunes, 10 de julio de 2006

Lo que no pueda un libro...


El mágico que actúa con un libro es también un personaje extraño en una época en que los libros tenían algo de brujesco para la mayoría de la gente. Había uno que se ponía a leer un libro y veía (y hacía ver) a las mujeres desnudas.

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Un rebaño iba andando por la calle Mayor. Al llegar a las Cuatro Esquinas se detuvo, y no había manera de hacerlo andar a pesar de los gritos y los palos del pastor. Levantando este la mirada vio que en una ventana había uno con un libro, leyendo. Se dirigió hacia él y le amenazó con el garrote. El otro paró de leer, y el rebaño siguió andando.

(José Pascual Burgués Dalmau, Religiosidad popular en Torrecilla de Alcañiz, Teruel: Instituto de Estudios Turolenses, 1989, p. 57)