domingo, 10 de diciembre de 2006

La canción oscura


...hubiera sido un buen título para nuestro primer y hasta ahora único disco 'de verdad', que acabó titulándose Por amor a lo que venga. La canción oscura (también conocida como Hoy toca) lo es (canción) de Luli, y sin duda una de sus mejores. Si las maquetas caseras son una manera de aprender lo que sucede cuando descuidas o apresuras algún factor de la grabación o la mezcla, grabar en estudio te enseña los peligros de darle demasiadas vueltas a una canción sencilla. Yo creo (hay quien no) que esta canción en concreto sale razonablemente viva de la conjunción de voces, guitarras, percusiones y piano. Otra cosa es que salga ganando. Si logro mi empeño de ir volcando con paciencia todo el archivo cientovolandero de cintas a mp3, quizá pueda ofrecerles alguna vez la grabación casera que antecede a todos los (des)arreglos. De momento, tienen que imaginársela: o, mejor aún, olvidarla y disfrutar sin más de lo que suena, ya que pueden.


Hoy toca hundirse
en caramelos
para el corazón,
dejar bien fuera la nariz
por si te diera por vivir.

Hoy toca echar
la cortinita por la cara,

demostrarles a las sillas

que soy capaz
de alzarme en la batalla.


Hoy toca ir vestidita

de domingo con lunares

por donde se ventila

lo que queda de la sangre.


Hoy toca dar
las manos limpias
hasta a la guitarra,
dejar que suene fría como
mis huellas en tu cara.


Hoy toca ya cantar

la serenata de las penas,
amamantar paredes,

patalear aceras.


Hoy toca ir vestidita

de domingo con lunares

por donde voy perdiendo
lo que queda de la sangre.

Hoy toca ya cantar

la serenata de la espera,
dormir entre la nieve,

odiar la nueva primavera.


Hoy toca que nos siente

bien el color de la pena,
papillas con arroz

y tropezones en tu honor.


Hoy toca ir vestidita

de domingo con lunares

por donde se ventila

lo que queda de la sangre
.

Hoy toca ir vestidita

de domingo con lunares
por donde voy perdiendo
lo que queda de la sangre.






(si así no se oye, tal vez aquí ).

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Es canción profunda, incluso dramática, de hondos sentimientos; pero contada con una sencillez que conmueve. Un clásico de Ciento Volando. Del mismo nivel que el tema son los arreglos para guitarra, que exprimen las intenciones de la canción hasta sacarles el jugo.
Saludos.

Grifo

Juan Poz dijo...

Puro folclore castellano del mejor. La voz de la cntante un poco Osticeña, pero tiene un timbre hermoso y cálido. Los arreglos de guitarra son excelentes, pero echo de menos en la suerte de romance lírico que es, un cambio de melodía, no precisamente un estribillo, sino un vuelo necesario que "levante" la canción hasta su cumplimiento sonoro. Me parece que no me explico.

Anónimo dijo...

Juan Poz: se explica perfectamente. O yo creo entenderle. Es cierto que en esta canción no aparece ese tipo de desarrollo en el que el tema se expande y culmina. Se ha preferido el tono homogéneo. Pienso que se ha querido evitar toda retórica. De cualquier modo, me gusta igual. El trabajo de la guitarra merece lugar aparte. La guitarra toca su propio tema, con el que abre y cierra la canción. Y, mientras dura ésta, la guitarra va superponiendo su propia melodía (preciosa, por cierto) a la de la canción, que ya es bastante linda. Todo dentro del más puro género contrapuntístico. Dos melodías independientes (aunque armónicamente sean interdependientes) perfectamente coordinadas. El resultado, pese a su apariencia de sencillez, destila cierto virtuosismo. Sólo ciertos músicos pueden con la escritura contrapuntística. Es patente que brilla por sí sola, que señala al autor.
Saludos.

Grifo

Al59 dijo...

Guitarrista hormiguita, me llamaba un amigo, por esa tendencia a concebir el punteo como una suerte de segunda voz que va siguiendo a la voz por donde vaya. En este caso lo hicimos más denso al agregar a última hora, con la misma estrategia, el piano —además, Miguel, el bajista invitado, regala unos cuantos fraseos lucidos, y Lorena y Luli hacen un coro en eco, como retrospectivo, en algunos de los estribillos. Por melodía, pues, no queda: todo un bordado. No por eso deja de ser una canción lineal, de cuatro acordes (cuyo inicio recordaba a alguien el de Here comes the sun. Dice Luli que algo puede haber de eso). Imagino lo que daría de sí enfocada, digamos, al modo folk-rock, con una parte instrumental que cambiara el escenario hacia otros acordes, en contraste dialéctico —pero sería otra canción. La gracia, mucha o poca, de ésta está en lo que señala Grifo: un progresivo ahondar o enredarse en esos pocos acordes, lo mismo que la letra hace otro tanto con la idea del 'hoy toca'.

javi dijo...

Yo en cosas técnicas de esto de la música ni idea, oigan, pero, vaya, que me parece muy bonita, de verdad...

Un saludo.