lunes, 11 de febrero de 2008

Omorfula


El progreso simplifica, no siempre para bien. Así, de los siete modos o escalas medievales, la música clásica moderna sólo conservó dos, el jónico y el eolio, rebautizados como modo mayor (do re mi fa sol la si do y sus transposiciones) y menor (la si do re mi fa sol la).

Cuando uno ha crecido con estas dos especies en la cabeza, la primera vez que escucha con atención una pieza de música modal, de las muchas que aún conserva la música popular (y hasta la pop menos adocenada), experimenta una viva sensación de extrañeza, similar (pienso) a la de un monótono-teísta que sintiera de repente la intimación de los dioses muchos.

Para mí, la puerta a la música modal será siempre Omorfula (Guapina), la pieza que abre Las flautas griegas, un LP que editó en 1975 el sello francés Arion (y que, por lo que veo, no se ha reeditado en CD). Se trata de una danza tradicional griega, de Florina (Macedonia). El clarinete y la floghera (un tipo de flauta) interpretan la melodía, con acompañamiento de salterio (santuri), laúd (laouto) y percusión (daouli).

La pieza está en modo frigio, que tocado de cierta manera, quejosa y taciturna, nos resulta bastante familiar (la escala típica del flamenco alterna el modo frigio — mi-fa-sol-la-si-do-re-mi—, con otro orientalizante, similar al frigio pero con sol#). Los griegos, sin embargo, la hacen sonar con otro aire, más fluido y (a mi gusto) seductor.

2 comentarios:

AAOIUE dijo...

Hala. ¿Así que la música no es una cuestión de decibelios o de tecnología ni de martillear una frase machaconamente?
Esta semana mi canario ha dejado de cantar (está enfermo o viejo) y Omorfula me ha propuesto una alegría incondicional, sabia, edénica que todo lo impregna, como el humo de las sardinas de febrero, las mejores del año.

Al59 dijo...

Qué bien lo dices, aaoiue. Esas flautas griegas, siendo arte, suenan más bien como la continuación (y confirmación) de lo agreste y salvaje *por otros medios*.