domingo, 25 de abril de 2010

Libros y héroes que mueren y regresan


Dos veces llamó este libro a mi puerta. La tercera he tenido que ir a buscarlo.

Apareció en la biblioteca de mi colegio el año mismo de su publicación, en 1982. Formaba parte de una colección muy ambiciosa de Salvat, Temas Clave. En sesenta y pocas páginas y 30 apartados, a doble hoja cada uno, se ofrecía un resumen ameno de casi todo, desde la cosmología hasta las drogas o la música pop. No debieron de reparar en gastos: echando un vistazo a la nómina de autores uno encuentra a lo mejor de cada casa. ¿Dioses y héroes? Un hijo de Rodríguez Adrados. ¿Por qué la Historia? Manuel Tuñón de Lara. Y así casi todos.

De Rodolfo Gil tardé mucho en saber algo, pero el título de su libro me conquistó enseguida: Los cuentos de hadas: historia mágica del hombre. La impresión que me dejó entonces, a los doce años, es que el libro cumplía lo que anunciaba: más que hablar de los cuentos de hadas, parecía hablar desde ellos. Años después, al leer a Bachelard, pensé que el libro (cuyo autor no recordaba) iba por el mismo camino.

Lo tenía medio olvidado, en cualquier caso, cuando Daniel Mourelle, con su olfato característico, nos lo recordó a todos a través de su lista de correos, Motcy. Era el 2000, más o menos. El libro llevaba 18 años descatalogado, así que la única manera de hacerlo accesible era digitalizarlo, como hizo Mourelle, amorosamente, capítulo a capítulo. La colección, como todo mi correo electrónico del 96 al 2006, se fue como nieve al agua con un disco duro infiel; quedó el hueco.

Para entonces seguía, por cierto, sin saber nada sobre Gil. Volví a olvidar su nombre, lo que no me impedió comprarme otro libro suyo. Sólo hace unos días me dio por mirar su biografía, y entonces encontré que además de ser un arabista excelente, era también el autor de aquel libro legendario de mi infancia. Iberlibro mediante, me acompaña por fin.

Ahora lo admiro de otro modo. Contra lo que pensaba, Gil cumple con la estructura de los Temas Clave: su libro es académico, divulgativo y hasta científico, sin desbarres ni generalizaciones indebidas. Pero está escrito con tanto acierto que produce, de hecho, el efecto que recordaba, de complicidad con los cuentos mismos. Otro motivo de admiración es la bibliografía: obligado a citar lo esencial, Gil se limitó a enumerar, con modestia, los trabajos clásicos de Bettelheim, Eliade, Espinosa, Propp y Thompson. Sin embargo, casi todo lo que cuenta se buscará en vano en esas referencias, que tan fácil habría sido parafrasear.

El otro día hablábamos en Facebook sobre los héroes solares, a propósito de un vídeo que interpreta en esa clave el origen del cristianismo. Soles occidere et redire possunt, que decía Catulo. Traigo uno de los capítulos del libro de Gil, que pienso aclara bien lo que hay de solar en el héroe arquetípico. Que lo disfruten.

***

9. Cuentos de mensaje secreto

Y al final de los tiempos, el rey volverá para hacer justicia e inaugurar la nueva edad de oro que todo el mundo espera. Así se ha dicho del monarca celta Arturo, el de la Tabla Redonda; del emperador alemán Federico II Hohenstauffen, que fue a las cruzadas y volvió cargado de antigua sabiduría; del califa egipcio fatimí Al-Hakim, fundador de una nueva doctrina religiosa (actualmente profesada por los drusos, pueblo que habita entre Líbano, Siria e Israel) y desaparecido un día sin dejar rastro; del imán Muhammad ibn al-Hasan, que «se ocultó» a la muerte de su padre, y de quien sus seguidores chiíes esperan la aparición mística; y también, en definitiva, del Mahdi, figura portentosa que entre algunos pueblos islámicos representa al restaurador futuro del orden y la verdad, papel que en la religión persa de Zoroastro corresponde al Saoshyant o «salvador último». Y otros muchos. Es una constante de la Humanidad la de querer reanudar los lazos con el Cielo y la aspiración a realizarse comprendiéndose a sí misma, deseos que se resumen en estos hombres, situados allende el tiempo como prototipos de humanidad completa

En grado descendente, la nostalgia de un gobernante de justicia y la esperanza de que venga y reestablezca un equilibrio perdido surgen, viven y alumbran en muchos pueblos y en múltiples momentos de la Historia. «Boabdil de la montaña», durmiendo durante siglos, «está escrito en el libro del destino -como dice el norteamericano Washington Irving en sus cuentos- que cuando sean deshechizados descenderá... a la cabeza de su ejército, recobrará su trono en la Alhambra y gobernará de nuevo en Granada, y juntando los encantados guerreros que hay repartidos en toda España reconquistará la península ... ». Basado o no en leyendas andaluzas, este cuento nos lleva por el camino de las narraciones maravillosas que pueden contener un mensaje de esperanza, una advertencia y una bandera de enganche respecto al guía que va a venir. Cuentos, por tanto, de simbología política y religiosa.

El apartamiento del héroe literario y del héroe maravilloso, su encierro o su destierro, son parte de un proceso narrativo para que «renazcan» a un plano superior De otro lado, es sabido que la retirada a los lugares alejados y al encierro ha sido norma en las ceremonias de iniciación de la pubertad---celebradasincluso hoy en numerosas culturas-, que dan paso a muchachos y muchachas a la condición de adultos. En la vieja Babilonia, durante las fiestas llamadas Akitu, que se repetían una vez cada año, el rey era recluido en el templo y allí hacía penitencia, despojado de sus insignias reales, hasta que, purificado y absuelto, salía y regresaba a su función.

Mientras tanto, el mismo dios Marduk también padecía encierro en la montaña, preso de las fuerzas del caos, hasta ser liberado por su hijo, también divino. Ambos episodios eran paralelos, de tal modo que el encierro del rey era el encierro del dios, y la humillación del dios era la humillación del rey. Los dos personajes, finalmente, salían vencedores de la lucha y volvían por sus fueros, haciéndose cargo el uno del país y el otro del Universo durante un nuevo año.

En este ritual se llevaba a cabo la reactivación del jefe como tal, al tiempo que se volvía a representar, y a vivir, el momento dramático y feliz del Comienzo dentro del mito de la Creación. En este orden de pensamiento, la armonía interna, la buena marcha y la prosperidad de su grupo social dependen del jefe, en tanto que al dios corresponde la conservación del mundo. Pero los dos se cansan, o por decirlo de otro modo, la energía de que disponen es discontinua y pueden hacer uso de ella solo hasta que les disminuye peligrosamente. Por eso un jefe o un dios deben ser siempre jóvenes y estar en uso de todas sus facultades; y. sobre todo, deben poseer plenamente la energía que les permite ser jefe o dios, y que es la esencia misma de sus labores respectivas. Se impone, pues, la sustitución del jefe caduco y del dios agotado, su renovación periódica. En el encierro, en el apartamiento ambas figuras se encuentran a sí mismas, repiten el tempo y el proceso por los que se gestaron, triunfan una vez más naciendo y salen capacitados para asumir su función. El muchacho y la muchacha incorporan a su superior estado de hombre y de mujer. Los sacerdotes, los magos y los adivinos pasan por un periodo de noviciado retirado, tras el cual salen al ejercicio transcendente de sus dedicaciones. Y, en idéntico orden, la figura salvadora del héroe que volverá al final de los tiempos debe recluirse para poder retornar nueva y potente.

Bastantes narraciones maravillosas nos hablan de estos procesos. Pero es difícil la interpretación, porque el mensaje está encerrado entre metáforas. Tanto más cuanto que es muy probable que dichas narraciones -variantes, a veces, de un tema conocido y apropiado- hayan sido propagadas en momentos o en lugares en los que eran perseguidas las ideas que portaban. De este modo creemos que pueden haberse difundido, dentro de relatos árabes, muchos esquemas e ideas esenciales chiíes, contagiando incluso alguna narrativa europea, como la de las novelas de caballerías, herederas por otra parte, de las narraciones celtas. Y concretamente en algunos cuentos de Las Mil y Una Noches pueden hallarse incluso detalles e imágenes de grupos político-religiosos más reservados, como los ismailitas del «Nido del Aguila», aquellos que convivieron en tiempos con los cruzados y fueron destruidos por los mongoles; o los llamados hassasin o «asesinos», cuyo primer jefe, conocido en la leyenda y en la Historia por el «Viejo de la Montaña», parece planear sobre figuras similares de algunos cuentos.

(Rodolfo Gil, Los cuentos de hadas: historia mágica del hombre, Barcelona: Salvat, 1982, pp. 20-21.)

viernes, 23 de abril de 2010

Ateología


Algunas preguntas que tiene sentido hacerse; no tanto planteárselas a otros. Sustituirían a las que sufrimos habitualmente (¿eres creyente? ¿Te consideras una persona religiosa?).

1. ¿Piensas el mundo en términos míticos (ciclos que se repiten, paraísos perdidos, ciudades celestes, laberintos, tesoros ocultos)?
2. En el arte que sueles consumir (cine, literatura, comic) ¿abundan esos términos?
3. ¿Sueles recordar tus sueños? ¿Te resultan significativos? ¿Numinosos?
4. Cuando paseas por una ciudad desconocida, ¿te atraen las áreas convencionalmente marcadas como sagradas (iglesias, mezquitas, sinagogas, conventos, ermitas)? ¿Sueles hallarlas estéticamente superiores a su entorno?
5. ¿Te gusta la música religiosa? ¿Sientes que puedes reconocerla sin saber de antemano que lo es? Si es así, ¿por qué?
6. Si has explorado algunos estados alterados de conciencia a través de fármacos, ¿has tenido la impresión de entrar en un terreno numinoso, cercano en algún sentido al mito o la mística?
7. La palabra 'dolor' surge en respuesta a una sensación previa, extralingüística. ¿De dónde proceden palabras como 'sagrado' o 'numinoso'?
8. ¿Has tenido alguna vez una sensación marcadamente inefable, que pareciera abaratarse y desmentirse al convertirla en palabras?
9. Sólo el sabor de un helado de chocolate o el color azul tienen una gama amplísima. En religión, como en todo, ¿que nos acerca a la verdad? ¿Distinguir o reducir, por abstracción, lo diverso?
10. Si dioses y mitos son tipos de personaje y de historia, ¿qué necesidad hay de 'creer' en ellos? ¿Desaparecerán si no tenemos fe? ¿Si les niegas tu adhesión, dejarán de afectarte?


miércoles, 21 de abril de 2010

Afuerismos


Aforismos. Vengo de leer lo que escribí sobre ellos celebrando el Lucidario de Luis Valdesueiro. Tiene un pase (mi escrito, no el libro, que es magnífico). Ahora, llevado por el husmo del prólogo, que firma García Calvo, me he hecho con otro libro del mismo género, aunque bien distinto: Puentes en el desierto. Afuerismos, de Ángel de Frutos Salvador (Valladolid: Junta de Castilla y León, 2007).

Frutos, estudioso de Lacan, es mucho más espumoso que Valdesueiro. En gran medida, basa sus hallazgos en la paronomasia, esa coincidencia, plena o parcial, que la lengua produce entre significantes que no están relacionados etimológicamente. Para entendernos, aquello de Parra: de jóvenes, de tumbo en tumbo; ahora, de tumba en tumba.

Paronomasia y psiconálisis dan para bastante. García Calvo, en un prólogo de compromiso, más bien reticente, escribe:

Los hay que no creemos en ninguna conexión, ni consciente, ni subconsciente (no digamos "inconsciente") entre la morfofonémica de las palabras y su significado; que más bien disfrutamos con la arbitrariedad de la conexión, casi que como con una gratuidad; y que, cuando un chiste consiste en el juego de palabras, no nos reímos mucho.


Uno tiende a darle la razón al maestro cascarrabias; aunque no la tiene toda. Se puede empezar por lo más evidente (la huella de la onomatopeya en algunas palabras, como maullar), pero enseguida hay que ir más allá: una palabra es una combinación de fonemas. Quien la pronuncia es consciente en primer lugar del significado convencional de ese grupo de fonemas; pero, si se le da pie, es probable que sienta también el significado latente que se encierra tanto en aquellos componentes que lo tienen de hecho (lexemas, prefijos, sufijos) como en aquellos que lo obtienen de la analogía. Así la etimología popular convirtió vagabundo en vagamundos. Un punto más allá, no es un capricho constatar que ama el mal tiene una homogeneidad redundante, tóxica, de la que carece ama el bien, y cualquiera siente que la ponzoña encierra una amenaza angulosa que no tiene el simple veneno (una palabra cuyas querencias, opuestas a su significado convencional, salen a la luz cuando hablamos de veneno del bueno). Nuestro querido Antonio englobaba estos fenómenos dentro de la sinestesia, y creo que no es difícil probar que en cualquier texto literario la elección entre sinónimos viene dada, además de por el ritmo, por las llamadas connotaciones, de las que este contrasignificado o significado adicional es parte importante.

Yendo al texto de Frutos, creo que el decálogo puede servirnos también esta vez para dar una muestra conveniente. Aquí van diez afuerismos, de entre las primeras páginas. El resto, coséchelo el lector cuando guste.

1. Fe en erratas.
2. La voz que calma en el desierto.
3. Sus gracias reparte entre desgraciados y desagradecidos.
4. Función de la forma: poner un término al abismo.
5. De niños, a la escuela. De ancianos, a la esquela.
6. Lo que falta. Lo fatal.
7. Se salió finalmente con la suya. Era otra.
8. Ira de la razón. Ironía del corazón.
9. Arte: ficcionar la herida.
10. El premio, niña, tiene un precio.


martes, 20 de abril de 2010

Oratio in infirmos


Eso quiere decir, etimológicamente, enfermo: *infirme, que no hace pie. La cosa comenzó ayer por la noche: de repente, el frío me seguía por todas partes, como esa película de Carrey en que llueve sólo para él, siguiendo sus pasos. El termómetro (uno de esos que lo apoyas un instante en la piel y te canta la Traviata) negó presencia de fiebre; después, requerido a dar una segunda opinión, se inclinó por los 38 y pico; y apurado a decidirse, dijo que 37 estaba bien. No dudo que en alguna de las ocasiones haya acertado.

Fui a trabajar esta mañana, Gelocatil mediante, y no puedo decir que nadie me notara distinto, abonando la tesis de mi hipocondria. No obstante, llegué molido a casa y, sin probar un bocado, esta tarde he pasado un número inverosímil de horas en la cama, abrazado al gato, que desde que se ha hecho mayor es firme partidario de tales efusiones. Como ya pasé la toxoplasmosis en mi adolescencia, confío en que el remedio no sea causa directa de la enfermedad.

Imagino que mañana iré al médico, y profetizo pronóstico viral, que es cosa que a nada compromete (hasta te puedes ahorrar las medicinas). De momento ando por el mundo con un jersey de varias capas y exploro el género confesional. He aquí (¿por fin?) una entrada de lo más bloguera.


domingo, 18 de abril de 2010

¿Quién ha escrito las líneas de la mano?


Ya conté, creo, que dedico mis ratos memorieros a las narraciones más o menos tradicionales que van recogiendo mis alumnos marroquíes, muchas de ellas sobre genios, aunque no todas.

La más larga que me ha llegado, de R., un alumno al que ya no doy clase, y al que quiero especialmente, son cuatro largos folios sobre Yuseph, o sea, José. La aprendió de su abuelo, agricultor, y éste, directa o indirectamente, del Corán, cuya sura duodécima está dedicada al personaje. El relato coránico recoge a su vez el testigo de tres capítulos del Génesis (37, 39 y 45), aunque añade nueva información y se aparta a menudo, en los detalles, del relato bíblico.

Algo así pasa también con la narración de R. respecto a su fuente coránica. Por ejemplo, cuando la mujer de Putifar acusa a José de haber intentado violarla, el Corán recoge que «un testigo de la familia de la mujer» indicó a Putifar la manera de averiguar quién mentía: si la camisa de José estaba desgarrada por delante, indicaría que la mujer se había defendido; pero si la rasgadura estaba por detrás, confirmaría la versión de José. En el relato de R. este testigo anónimo se convierte en un pájaro, que interviene también después: cuando el Faraón le da vuelta a su sueño, intentando encontrar quien lo interprete, pregunta al pájaro sabio, pero éste sale volando, pronunciando sólo un nombre: Yuseph.

La variante que les traigo es una adición, no un cambio, a la trama que da el Corán. Leemos allí (12: 30-32, tr. Juan Vernet) que una vez preso José, a pesar de haberse probado su inocencia,

las mujeres de la ciudad decían: «La mujer de Putifar ha solicitado a su garzón: la hirió de amor en su corazón. Ciertamente, la vemos es un error evidente». Cuando Zulayja oyó sus habladurías, les envió un mensajero, las hizo preparar toronjas, las invitó y dio a cada una de ellas un cuchillo. Entonces dijo a José: «¡Sal ante ellas!». Cuando le vieron, le alabaron, se cortaron las manos sin darse cuenta y exclamaron: «¡Dios nos guarde! ¡Esto no es un hombre! ¡Es un ángel noble!» Zulayja dijo: «Vosotras me censurabais por mi conducta a su respecto...»

Así cuenta R. el mismo episodio:

Pasaron varios meses y un día la reina se enteró de que había unos rumores que decían que tenían encarcelada a una criatura sobrenatural y bella, porque la reina quiso acostarse con ella. Nada más oír esto, la reina llamó a las más bellas de Arabia y Oriente y a cada una les entregó un cuchillo y una patata y dijo la reina que cuando saliera Yuseph ellas cortaran la patata. Al salir, se quedaron asombradas. De tanto mirarle, no se daban cuenta de que se cortaban las manos (dice una leyenda que por eso tenemos rayas en las manos).

Sépanlo Auserón y los que en su casa moran.

jueves, 15 de abril de 2010

I'll Follow the Sun


(Este ocaso es un amanecer: la primera entrada que publica Aurora Babarro en el blog, aunque ya la oímos cantar antes. Allá vamos.)

El camino pagano de los muertos hacia el sol

Aunque el sincretismo religioso sea un proceso casi siempre espontáneo que se debe al contacto directo de varias religiones, es curioso observar cómo en el caso del cristianismo esta absorción y transformación de todo ritual con el que se toca, también es capaz de trasmutar mitos y rituales que simbolizan procesos vitales universales en hechos verdaderos y personajes míticos arquetípicos en señores de carne y hueso e incluso con papeles. Un hecho verdadero deja de ser un mito y, por tanto, toda energía natural, espiritual o ritual que explica este mito se convierte en un suceso "verídico" , despojándolo así de su auténtico significado de iniciación a lo desconocido o a lo místico. Es decir, la religión pierde su utilidad, que no es la simple explicación adoctrinada del universo a través de la fe, sino el desarrollo espiritual del ser humano hacia el conocimiento trascendental.

Por supuesto, tampoco el culto pagano céltico al "Ocaso del Sol" se libró de este fenómeno. Antiguas religiones que conocían los finos lazos de unión entre la cosmología universal, la vida terrenal y el cosmos de la psique humana marchaban en peregrinaje hacia los Finisterre antes de su muerte física, camino iniciático que comparten cientos de culturas a lo largo de la historia de la humanidad. El camino hacia el ocaso suponía simbolicamente la muerte de un ser más mundano e ignorante (atado al mundo de las apariencias), el proceso del viaje iniciatico (accidentes o acontecimientos vitales) y el renacer en la verdad revelada más trascendental, el renacer a la vida del Conocimiento.

En Europa en Cornualles, Galicia o Bretaña encontramos lugares donde los Celtas hacían este peregrinaje y donde simbólicamente los muertos recorrían el camino en barca desde las orillas hacia el horizonte acompañando el Ocaso del Sol.

Sin embargo, al arrebatarle su función sustancial, el Camino pierde todo significado y se convierte en el cristianismo, como la mayoría de sus expresiones, en un ritual mecánico, cuyos auténticos fines no son ya revelados ni tan siquiera a su élite de iniciados. Una ver usurpada su soberanía espiritual, el ser humano anda ciego y desorientado buscando por doquier ese único sentido que le puede acercar al conocimiento verdadero, el Espíritu.

Quizá, y esto ya es divagar, el peregrinaje actual sea más bien a las consultas de psicólogos y psiquiatras, quienes por un precio casi siempre desorbitado pretenden dar a estas almas en pena lo que la vida sin más les podría dar.

Aurora Babarro.


martes, 13 de abril de 2010

El aula encantada


No todos mis alumnos marroquíes creen en genios, pero casi. Los pocos escépticos que encuentro se consideran, no obstante, musulmanes (ignoran, quizá, que la creencia en cuestión es parte del dogma de su religión). Trato de llevar la cuestión al límite: ¿creen de veras que hay por ahí genios de la misma manera que hay gatos, y que uno puede, como narra uno de los cuentos que me contaban estos días, herir sin querer de muerte a uno de ellos al pasar sobre un charco? ¿Realmente conocen 'casos reales' de parientes o conocidos que han sido poseídos por genios y hayan tenido que pasar por un exorcismo?

La respuesta a estas preguntas es un sí sin fisuras, sincero. Pienso entonces en el abismo que para bien y mal nos separa. Un mundo donde ciertas puertas siguen abiertas no es el nuestro, aunque tenga territorios comunes. Cuánto más parecido a aquél de Tales: todo está lleno de dioses. También el aula en que los evocamos.


miércoles, 7 de abril de 2010

Canción de flores


A la escuela del Supremo Ser
—tintero, puntero, pupitre, pizarra—
ha venido Blancaflor
para hacerse una mujer
como Dios manda.
—Blancaflor.
—Servidor
del ser y de usted.
—Blancaflor, todos los hombres
son mortales, Blancaflor.
—Sí, sí, sí señor.
—Es así que
sabemos que
tú eres por ejemplo un hombre,
como lo indica tu nombre...
—Sí señor, puede ser.
—Luego, entonces, por tanto...
—Pues ya veremos a ver, ya veremos a ver.
Blancaflor sacude el pelo
y se ríe sin saber.
Pero pero pero
pero muera el Ser.
Muera el Ser en buena hora,
y que viva la blanca,
la blanca flor
de la zarzamora.

Ante el alto comité del Ser
—fusiles, estrellas, trompetas, medallas—
se presenta Rojaflor
a cumplir con su deber
de ciudadana.
—Rojaflor.
—Servidor
de la ley y de usted.
—Rojaflor, la ley es dura,
pero es la ley, Rojaflor.
—Sí, sí, sí señor.
—Es así que
la ley es que
te alistes en las banderas
y defiendas las fronteras...
—Sí señor, puede ser.
—Luego, entonces, por tanto...
—Pues ya veremos a ver, ya veremos a ver.
Rojaflor por la ventana
mira las nubes correr.
Pero pero pero
pero muera el Ser
en las minas y en las olas,
y que viva la roja
la roja flor
de las amapolas.

A la mesa de su Padre el Ser
—florero, sopera, cuchillo, cuchara—
se ha sentado Flordeor
a la hora de comer
cotidiana.
—Flordeor
—Servidor
del Ser y de usted.
—Flordeor, pobres y ricos
siempre ha habido, Flordeor.
—Si, sí, sí señor.
—Es así que
ya vemos que,
pese a huelgas y revueltas,
el mundo sigue dando vueltas...
—Sí señor, puede ser.
—Luego, entonces, por tanto...
—Pues ya veremos a ver, ya veremos a ver.
Flordeor tira la silla
y ríe y echa a correr.
Pero pero pero
pero muera el Ser que Ser se llama,
y que viva la flor
de oro, la
flor de la retama.

En el mágico bazar del Ser
—menaje, tualete, escalera mecánica—
se ha metido Moraflor
a comprar todo el placer
de la semana.
—Moraflor.
—Servidor
del Ser y de usted.
—Moraflor, cada producto
tiene un precio, Moraflor.
—Sí, sí, sí señor.
—Es así que
es claro que
hurtando lo que está en venta
contra el sistema se atenta...
—Sí señor, puede ser.
—Luego, entonces, por tanto...
—Pues ya veremos a ver, ya veremos a ver.
Moraflor regala besos
desde el debe hasta el haber.
Pero pero pero
pero muera el Ser.
Que se pierda el que se salva,
y que viva la mora,
morada flor,
la flor de la malva.

En el centro de liberación
—panfleto, petardo, consigna, tabarra—
se ha metido Negraflor
a hacer la Revolución
para mañana.
—Negraflor.
—Servidor
del Ser y de usted.
—Negraflor, imperialismo,
monopolio, Negraflor.
—Sí, sí, sí señor.
—Es así que
no hay mas que
a poder reaccionario,
poder revolucionario...
—Sí señor, puede ser.
—Luego, entonces, por tanto...
—Pues ya veremos a ver, ya veremos a ver.
Negraflor se acuesta con
su hermano y ríe al amanecer.
Pero pero pero
pero muera el Ser.
Muera el Ser sin testamento,
y que viva la negra
la negra flor
flor de pensamiento.

Agustín García Calvo, Canciones y soliloquios.

domingo, 4 de abril de 2010

Por qué se ríen los gules


En casa de mi padre encuentro novedades extrañas: libros que durante la mayor parte del año parecen vivir sólo en mi memoria, y que de repente se materializan de forma sorprendente, como si uno pudiera volver al pasado y jugar con sus objetos. Este libro en concreto tiene una larga historia: el autor fue amigo de la familia, y yo me crié con sus ediciones de H. P. Lovecraft para Alianza, con sus prólogos extraordinarios, que sólo pueden compararse con los que solía hacer Cansinos Assens para Aguilar.

Hubo un curioso empeño en los 70 de introducir en España algunos movimientos realmente esotéricos (quiero decir, ajenos al quiosco), entre ellos una suerte de neopaganismo que en vez de invocar a los Olímpicos o a los dioses nórdicos rescataba a los dioses egipcios, entronizando a uno de los menos conocidos, Kons.

Hay curiosas huellas de este nuevo club de egipcios en libros y películas de los 70 y 80: García Calvo los menciona con repelús en sus Cartas de José Requejoy pensar que vienen de Sevilla, la tierra de la Inmaculada!), y recuerdo que me quedé de piedra una noche cuando el protagonista de un corto insulso que echaban por la 2, un gordito incomprendido que se había subido al capó de un coche, recitaba sin venir a qué algunas líneas de un texto sagrado de la orden: creo en el universo, mi cuerpo infinito.

La filtración más notable, en todos los sentidos, de esta escuela neogipcia es el libro del que quería hablarles: El novísimo algazife o Libro de las postrimerías, de Rafael Llopis. Se publicó en Hiperión en 1980, y debió de agotarse poco después. Hoy no se encuentra, ni siquiera de segunda mano.

El título avisa de la conexión lovecraftiana: el libro clave de los Mitos de Cthulhu, generalmente conocido como Necronomicón, se llama en árabe Al-Azif, algazife. Llopis, especialista en Lovecraft, nos ofrece un Nuevo Algazife o Necronomicón: un libro escrito en broma que continúa en cierto modo, subvirtiéndola, la labor de una obra anterior: la Historia natural de los cuentos de miedo (Júcar, 1974). En 1974, Llopis hablaba de la literatura de terror desde la perspectiva de un psiquiatra escéptico que contempla con una sonrisa la fantasía humana. En 1980, tras la experiencia neoegipcia y algunas otras (como la lisérgica de la que nos habla en el prólogo de los Viajes al otro mundo de Lovecraft), haciendo pie en Jung, Castaneda y otros maestros, Llopis nos habla desde dentro: se ha convertido en portavoz y cómplice de las criaturas de la noche.

Tras este paso hacia fuera, que pasó desapercibido, Llopis dio dos hacia atrás, de vuelta al secreto: desapareció del mundo editorial y rara vez volvió a hablar en público sobre Lovecraft o cualquier otro tema. Me dicen quienes lo han visto que sigue más activo que nunca, convertido en un anciano vigoroso, al modo de Gandalf. Cabe, así, soñar sus aventuras secretas, que quizá trasciendan (o no) más adelante, por boca de alguno de sus discípulos.

Rescato aquí un fragmento de aquel Novísimo Algazife (cap. 8, De masticatione mortuorum, pág. 42). Que lo disfruten.
Evidentemente, muchas de las diferencias más notables que se registran entre vampiros y gules se deben a las distintas pautas alimentarias de los mismos. Pero a la inversa —y éste es un detalle curioso que merece consignarse— los hábitos análogos y un tipo de alimentación similar pueden modelar a seres muy distintos hasta proporcionarles rasgos típicos comunes. Así, sin que se sepa exactamente en virtud de qué mecanismos, los gules, al igual que las hienas, son muy dados a reírse de noche. Nadie sabe tampoco de qué se ríen ni qué motivos pueden tener para hacerlo, pero es un hecho observable que en las horas de oscuridad de algunos cementerios se oyen coros de ásperas carcajadas muy desagradables de escuchar. Si algún caminante extraviado sintiera tentaciones de acercarse a averiguar qué es lo que despierta tan ruidosa hilaridad, yo le aconsejaría que no lo hiciera. Pudiera suceder que el motivo de tantas risas fuera precisamente él.


martes, 30 de marzo de 2010

Trueque de sexos


Sé todos los cuentos, se quejaba León Felipe, y no digo que mintiera. Apuesto, sin embargo, a que éste no le había oído.
Los djinns son el símbolo de la relación entre el poder y la impotencia. Lo son también de la relación entre la fealdad y el buen gusto.

Estos símbolos llegan a su punto culminante en la historia de la hija de un rey hindú que cambia de sexo con un djinn. Éste accede únicamente por bondad, para sacar a la princesa de un apuro, pues ella se hacía pasar por un muchacho y he ahí que debe casarse con la princesa de China. Convienen en devolverse sus sexos respectivos dentro de un plazo de nueve meses. La princesa-príncipe acude a la cita, pero el djinn se niega a cumplir lo pactado. ¡El caso es que se ha enamorado de otro djinn y espera un hijo de él!

(Michel Gall, El secreto de Las mil y una noches, Barcelona: Plaza & Janés, 1976, p. 104).

lunes, 29 de marzo de 2010

Shrink


Hay géneros y grupos que no me llaman, pero de los cuales emerge de pronto una canción irresistible. Shrink, de The Gathering, es una de éstas. En el fondo, ¿qué es esto (además de una gran pieza)? ¿Una balada heavy? ¿Goth metal? ¿Trip rock? Y, ya puestos, ¿a quién demonios le importa?




sábado, 27 de marzo de 2010

Homenaje a Erik Satie


He soñado (a veces en voz alta) una música pop que no ignore a Erik Satie. Algo de eso anda suelto, pero nunca suficiente para mi apetito. Uno de los músicos tocados por Satie es John Hackett, hermano de Steve Hackett, el que fuera guitarrista de Genesis. Aquí le tenemos con el organista Marco Lo Muscio, interpretando a la flauta un homenaje al maestro.




(Aquí, la misma pieza para órgano y saxo.)


[Añado otra joya. De nuevo Marco Lo Muscio, esta vez al piano, con su Gymnopedie n. 0, To Erik Satie.]


miércoles, 24 de marzo de 2010

Fuerzas menores


Por la razón que sea, las clases de solfeo me inspiran. Salgo dándoles vueltas a las figuras rítmicas y las melodías acuden solas, exigiendo que les dedique un buen rato (así sea de madrugada) para desenrollarlas y pulirlas. Ésta en concreto es una bagatela: una pieza menor por tonalidad, tamaño y pretensiones, sencilla sin resultar (espero) simplona. Creo que nunca había aplicado con tanto rigor el planteamiento: son tres instrumentos que tocan al unísono (o casi) desde el punto de vista rítmico, pero cada uno en diferente altura melódica, sin coincidir en ningún momento. El resultado es una melodía en las notas agudas (a cargo de la flauta) a la que siguen fielmente dos sombras más graves (un cello y un fagot); o, si se prefiere, una sucesión melódica de acordes. La armonía es de lo más tradicional: todo fluye en mi menor, sin modulaciones ni disonancias notorias. Si digo que el conjunto me suena un poco francés me dirán que lo demuestre, y vive Dios que no podría; pero algo hay de eso.


martes, 23 de marzo de 2010

Los viajes de Sabina


Poca discusión cabe: con los años, Joaquín Sabina ha ido a mejor, reinventándose en varias ocasiones y picando con acierto en casi todos los géneros, desde el blues hasta la ranchera. Comparando aquel Inventario de 1978 con cualquiera de sus discos recientes, Sabina podría hacer suya la frase de Dylan: I was so much older then, / I'm younger than that now.

Sin embargo, en las sucesivas mudas cayeron algunos Sabinas que no han envejecido del todo bien, pero me gustaban. No veo a nuestro hombre componiendo hoy Calle Melancolía, Mi amigo Satán o Gulliver: ni tendría sentido ni le alcanzaría la voz. El disco que las contiene, también ya muy lejano (Malas compañías, del 80), es el comienzo del Sabina rockero y posmoderno, pero guarda aún esencias de los 60 y 70. Lastre, si se quiere; pero también poso, fundamento.

No quiero decir que el Sabina que perdimos en los discos posteriores fuera un cantautor 'progre' (como dicen ahora con asco tantos retros) al uso, predecible. Más bien me parece un bohemio a la usanza del XIX, dispuesto a quemar los últimos cartuchos de un imaginario a punto de caducar: la idea del artista como visionario, rebaño mágico de Satán. En Gulliver, la lista de la compra que cierra el tema (marca de la casa) tiene un deje bíblico, de letanía, muy dylaniano y, a la distancia, un tanto impropio. ¿Qué queda hoy del profeta dispuesto a aparecer ante los demás, si no ante sí mismo, como la voz que clama en el desierto?

No es fácil, por otra parte, encontrar una canción tan aristocrática y contrapopulista: en Gulliver, Sabina convierte a los liliputienses en la mayoría natural: un hatajo de burgueses cegatos y codiciosos, incapaces de comprender al protagonista, el hombre de genio que él era o quería ser. El gusto mayoritario es, así, garantía de error (lo que podría tener curiosos corolarios políticos). Según lo explica el mismo, Gulliver es un antipanfleto. Se dirige contra los que creen que la igualdad consiste en cortarles la cabeza a los más altos. Como diría después Iniesta: Yo, minoría absoluta.



Un día los enanos se rebelarán contra Gulliver.
Todos los hombres de corazón diminuto

armados con palos y con hoces
asaltarán al único gigante con sus pequeños rencores,
con su bilis, con su rabia de enanos afeitados y miopes.

¡Pobre de ti, Gulliver, pobre de ti,
el día que todos los enanos unan sus herramientas y su odio,
sus costumbres, sus vicios, sus carteras, sus horarios!
No podrán, no podrán, no podrán perdonarte que seas alto.

Para ellos la generosidad no es más que un lujo que no pueden pagarse.
Viven alimentados por la envidia que los habita en forma de costumbre.
Míralos revolverse recelosos tras sus gafas de concha.
Te acusarán, te acusarán, te acusarán…

…de ser el tuerto en el país de los ciegos,
de ser quien habla en el país de los mudos,
de ser el loco en el país de los cuerdos,
de andar en el país de los cansados,
de ser el sabio en el país de los necios,
de ser el malo en el país de los buenos,
de divertirte en el país de los serios,
de estar libre en el país de los presos,
de estar vivo en el país de los muertos,
de ser gigante en el país de los enanos,
de ser la voz que clama en el desierto
de ser la voz que clama en el desierto
de ser la voz que clama en el desierto.

viernes, 19 de marzo de 2010

Paul McPardo


Si los Brincos fueron nuestros Beatles, a Juan Pardo le toca el disfraz de McCartney. A los que nos criamos con las monstruosidades que publicó en los ochenta (¡Bravo por la música!), sólo comparables con las de Miguel Bosé, nos tomará algún tiempo recuperarnos para poder apreciar algunas de las baladas que compuso al principio de su carrera. Pero merece la pena. A dos niñas, con Junior, es una suerte de Nights in white satin minimalista. Sol en julio, de los Brincos (que no sé si es de Pardo; quizá sea de la segunda formación del grupo, después de que él y Arbex partieran peras), huele a Here, there and everywhere —y eso es mucho decir.



jueves, 18 de marzo de 2010

No bailes rock'n roll en la cecepé


De nuevo, Teognis de Mégara.

*

No hay cachivache de la LOGSE que no tenga un nombre bárbaro, parasoviético. Así la Comisión de Coordinación Pedagógica, que es en realidad una reunión de los jefes de departamento con el director del instituto. La instrucción que nos han trasmitido hoy los mandos locales, caída de los que saben, es gloria bendita: de ahora en adelante, todo el mundo tendrá su título de secundaria, llueva o escampe. Si no consigue terminar la Enseñanza Secundaria Obligatoria «normal», irá a parar a un PCPI (Programa de Cualificación Profesional Inicial), una suerte de introducción rudimentaria a la Formación Profesional; y si ni por ésas, a una Escuela de Adultos. Inútil objetar que un título que todo el mundo tiene, sí o sí, pierde cualquier valor, rebajándose en la práctica a un Certificado de Estudios. Y aun eso es decir demasiado: vista la tendencia a titular con tres suspensos, y subiendo, habrá que dejarlo en Certificado de Matriculación. Esto y la escolarización obligatoria hasta los dieciocho son los nuevos singles del pop ministerial. Irresistibles.



(Pero no hay Dios ni hay ley que a contradanza
no se puedan bailar: tu muerte es tuya;
tu no saber es toda tu esperanza.)


lunes, 15 de marzo de 2010

Islands


Muchos son los afluentes, pero uno se ha criado con el agua de unos pocos. Mi amor por las islas procede de dos fuentes: las historias de Simbad y Islands, de King Crimson. Nunca disco 'conceptual', como entonces se decía, tuvo ejecución tan feliz. De la canción estrella, Formentera Lady, ya hemos hablado alguna vez. Recupero, entonces, la que da nombre al disco:


...Touch my island,
touch me.

Beneath the wind turned wave,
infinite peace.
Islands join hands
'neath heaven's sea.

domingo, 14 de marzo de 2010

La Señora de la Isla


Si la isla, reposo de las olas, consuelo de insomnes, cobra forma humana, es común que sea femenina: una Señora de la Isla que acoge a los náufragos y cuyo peligro, como el de las sirenas, es resultar demasiado acogedora: un regazo del que uno ya no querrá ni podrá moverse, atrapado en un sueño eterno. La Odisea es la expresión clásica de este motivo, con sus Circe y Calipso, o esos lotófagos que invitan a los hombres de Ulises a probar una planta deliciosa que borra los recuerdos y hace olvidar todo propósito. No andan lejanas las sirenas, que seducen a los hombres hablándoles de las hazañas que éstos han realizado, halagando su vanidad, y amueblan la playa en la que viven con los huesos de quienes les prestan oídos.

La mitología griega, entre otras, ha situado en ciertas islas (las de los Bienventurados) la morada de Ultratumba de los hombres que se han ganado con su virtud el aprecio de los dioses. Aunque unas islas así no tienen acomodo en la geografía real, las islas Canarias (conocidas en la antigüedad como Fortunatae Insulae, «islas afortunadas») sirvieron a veces de patrón para estas ensoñaciones, al modo de la modelo de carne y hueso que sirve al pintor como punto de apoyo para pintar a Venus o a Diana. Modernamente, las Baleares han cumplido una función similar para los artistas bohemios ingleses y los hippies que no se atrevían a sacar billete para destinos más lejanos y riesgosos, como Katmandú o Marrakesh. En Estados Unidos, Hawai, aunque sobreexplotada, todavía conserva cierto encanto ajado asociado a su paisaje volcánico, las guirnaldas de flores que tejen sus nativas y su música relajada.

En la novela gótica Melmoth el errabundo encontramos el motivo de la muchacha tan bella como buena e ingenua, que se ha criado sola en una isla tropical, lejos de la civilización. La actriz Brooke Shields encarnó un personaje similar en El lago azul (1980), donde no encontramos la ironía trágica de Melmoth: casi todo es sirope en la historia de un niño y una niña que crecen solos en una isla de postal y se enamoran cuando se hacen mayores, siguiendo el modelo clásico de Dafnis y Cloe, de Longo.

Incluso en El lago azul, sin embargo, hay indicios de peligro: un hombre malo anda suelto por la isla; en la misma crecen unas bayas rojas, que traen la muerte o un sueño que, como el de la Bella Durmiente o el de Julieta, se le parece mucho.

Una canción de 1969 evoca el lado más relajado de estas islas paradisíacas: Lady of the island, de Crosby, Still & Nash (incluida en su primer LP, homónimo). Así va:



Lady of the Island
(Graham Nash)

Holding you close, undisturbed before a fire,
the pressure in my chest when you breathe in my ear;
we both knew this would happen when you first appeared,
my lady of the island.

The browness of your body in the fireglow
except the places where the sun refused to go.
Our bodies were a perfect fit,
in afterglow we lay,
my lady of the island.

Letting myself wander through the world inside your eyes,
you know I'd like to stay here until every tear runs dry,
my lady of the island.

Wrapped around each other in the peeping sun,
beams of sunshine light the stage,
the red light's on.
I never want to finish what I've just begun with you,
my lady of the island.

viernes, 12 de marzo de 2010

Los viejos amigos


Gharghi recuerda en su blog a Antonio.

*



Death is unreal,
that's the way I feel.
There's more
to be
revealed.
Lovers and friends
meet again and again
in the dear old battlefield.


jueves, 11 de marzo de 2010

Islas al sol


Islas paradisíacas, salvajes y primitivas, pero equipadas con los dispensadores de confort más avanzados: hoteles, yates, equipos de buceo. Como aperitivo, la imagen de una palmera, las aguas transparentes de una cala o un grupo de nativos amaestrados que se disponen a representar ante el turista sus danzas y rituales.
Así nos las vende la publicidad de las agencias de viajes. Pero así han sido siempre, en cierto modo: la isla de clima tropical o mediterráneo es el lugar perfecto donde colocar al buen salvaje que soñara el filósofo ilustrado Rousseau (encarne éste en las tribus primitivas, sin estropear por la civilización, o en el europeo abandonado en ellas que, obligado a volver a los orígenes, como Crusoe, se encuentra a sí mismo). Una suerte de reserva natural donde hombre, fauna y flora se conservan en estado paradisíaco.
Como buen locus amoenus, la isla así entendida, en su vertiente más soft, es el lugar idóneo para el romance, la luna de miel o el flirteo en un ambiente muelle y lujoso. La música de Island in the sun, de Weezer (2001), consigue, a pesar de una letra casi inane, o por eso mismo, evocar eficazmente la magia de estas islas de postal, donde no hay otra cosa que hacer que amar y disfrutar el momento:



When you’re on a holiday,
you can’t find the words to say,
all the things that come to you
and I wanna feel it too.

On an island in the sun
we’ll be playin' and havin' fun
and it makes me feel so fine
I can’t control my brain

When you’re on a golden sea,
you don’t need no memory;
just a place to call your own
as we drift into the zone.

On an island in the sun…

We’ll run away together,
we’ll spend some time forever
we’ll never feel bad anymore.

On an island in the sun…

We’ll run away together…

We’ll never feel that anymore.


lunes, 8 de marzo de 2010

Filogénesis


La Vida no repite.
Por una vez se abren

los ramajes
de su árbol de especies,

por una vez arriesga
su tesoro
al triunfo o la derrota,

inconsolable,

en perfecta

ignorancia.
...Las hormigas
hambrientas,

afanosas,

por húmedos y ciegos

laberintos,

las abejas,

geométricas,

doradas,

en estrictas

repúblicas,

las avispas

discordes

con el anillo amargo

de la envidia,

las langostas
metálicas,

de armadura

impecable,

en sonoros

ejércitos

al sol,

el lento escarabajo
inmemorial
a fuerza
de cada instante,
las voraces libélulas,
vertiginosas,
en ilusorios
círculos
de agua,
las descuidadas
mariposas
de polvorientas alas
en alegre
desorden,
la araña
inteligente,
en su telar
siniestro
de inconfesable
oficio,
el escorpión,
magnífico,
saliendo
de la piedra
aún dormido
y terrible,
el ciempiés
singular,
de simétrica
vida,
de fascinante
paso
pavoroso,
las torpes multitudes

de las moscas
efímeras,
la orquesta atolondrada

y pegajosa
de los mosquitos

vanos,
los odiables parásitos,

recónditos,
los que chupan
la sangre

en el amparo

cálido
del animal

y vosotros, los últimos
testigos, los gusanos
del fango
y los cadáveres,
ignorantes,
por fuerza,
del sentido

de lo que estáis haciendo.


(Julio-1984)

Antonio Hernández Marín,
Cuaderno B (años 80)


domingo, 7 de marzo de 2010

Los 40 ladrones


Caen 40, sí, como los días de aquel en el desierto. Buen momento para balances.


viernes, 5 de marzo de 2010

A vueltas con los genios

(Djinn, por Greg Staples)

Pedí a mis alumnos marroquíes que me contaran ''Diez cosas sobre los genios''. Sumando aportes, salen más de diez (pero tampoco muchos más: aunque caben detalles curiosos, los trazos que sustentan el retrato tienen que ser pocos y constantes). Unifico grafías: yinn (ellos los escriben a veces djinn o jinn) y añado algunos comentarios entre corchetes. Agrupo los testimonios por temas e indico con cursiva los que he transcrito literalmente.

1. Qué son y qué pinta tienen.

1A. Los yinn no son humanos.
1B. Los hay musulmanes y no musulmanes. [Más abajo nos cuentan que algunos hasta peregrinan a la Meca. Los que Salomón encerró en ollas o botellas son del segundo tipo: rebeldes contra Alá. Recordemos que su intención cuando salen suele ser matar a quien los ha liberado.]
1C. Son invisibles: no se les puede ver la cara. [¿Mera imposibilidad o también un tabú?]
1D. No se les puede tocar.
1E. Tienen patas de vaca (o de caballo).
1F. Tienen la nariz torcida.
1G. Son azules.
1H. Pueden transformarse en animales.Por eso se dice que no mates a un animal por la noche.
1I. Dicen que los gatos de noche, si no tienen sombra, son yinn.
1J. A mí de pequeño me contaban una historia de un yinn que se llamaba Bumnajil. Me decían mis tíos: «Lleva una escopeta, es feo», y cuando salía de noche me decían «Mira, ahí está», y yo me asustaba.
1K. Antes aparecían más los yinn. [En Europa, la desaparición de la fauna feérica va ligada a la cristianización e industrialización. En el mundo islámico, hay quien dice que la creencia en yinn languidece; pero recordemos que son una parte de la cosmovisión oficial. El Corán habla de ellos y hasta les dedica una sura.]

2. Por dónde paran.

2A. Los suele haber en cementerios, bosques y casas antiguas.
2B. A muchos de los que cuidan el cementerio se les han introducido espíritus.
2C. Hay una casa en Oujda (donde vivo yo) que quien entra se muere, ahí viven 169 yinn.
2D. Mi madre antes vivía en una casa encantada. Por las noches se escuchaba cómo alguien tocaba a la puerta, y se escuchaba cómo entraba y andaba por los pasillos, y muchos ruidos.
2E. Se cuenta que un yinn se apareció a Mahoma y le reprochó que los suyos no tenían adónde peregrinar. Atendiendo su queja, se levantó en la Meca una Mezquita del Yinn, donde no entran los humanos.

3. Qué hacen y dejan de hacer.

3A. Los yinn no comen. [No, al menos, como los hombres; pero en las Mil y unas noches los hay antropófagos, que se zampan a los viajeros, en plan Polifemo.]
3B. Como los humanos, los yinn [musulmanes] peregrinan a la Meca, pero lo hacen desplazándose por el agua.
3C. Durante el Ramadán, el yinn está encerrado, no puede dañar a los hombres.

4. Ellos y nosotros.

4A. Los yinn tratan mal a la gente.
4B. Los yinn asustan a la gente.
4C. Los yinn entran en las personas.
4D. Cuando los yinn entran en las personas, dirigen el cuerpo de ese individuo.
4E. Los yinn pueden volver loca a una persona. [De hecho, la palabra árabe maynun, "loco", proviene de la misma raíz que yinn.]
4F. Quien tiene dentro un yinn, se tiene que curar durante siete días.
4G. Si alguien tiene en el cuerpo un yinn durante un año, puede enloquecer.
4H. Dicen que cuando estás paseando por la noche y pisas el agua y a tu lado [pasa] un gato, te tienes que curar. [Porque puede que se te haya metido dentro un yinn.]
4I. A muchos de los que cuidan el cementerio se les han introducido espíritus.
4J. Les gusta la sangre.
4K. Cuando la gente va a la Meca, tienen que tirar siete piedras contra el Shaitán / contra el Yinn. [Iblís, el diablo islámico, no es un ángel, sino un yinn.]
4L. A los que tienen dentro un yinn los cura un sacerdote especializado, el fkih, que arroja fuera al yinn leyendo el Corán. [Cf. nuestros exorcistas.]
4M. Si lees el Corán delante de un yinn [malvado], se vuelve loco y se va.

5. Los yinn y otras criaturas sobrenaturales.

5A. Los yinn se parecen a los fantasmas. [En uno de los relatos que me contaban estos días, sobre una casa encantada, a un muchacho que entra en su interior lo posee una mujer que murió allí, en un incendio. El narrador llama yinn al espectro.]
5B. Al yinn lo envía el Shaitán. [O sea, Satán. De hecho, Iblís, el diablo islámico, es uno de ellos.]

miércoles, 3 de marzo de 2010

Valses


Mi sed de valses es infinita. Prefiero los de Satie o Chopin (o el magnífico de Sibelius), pero tolero los de Strauss. Sobre todo, adoro los improbables, como aquél del caballo Enrique o estos dos que les traigo: el Vals Negro de los Stranglers y el Vals de la Luna Nueva, de la Incredible String Band.

Pero el vals ha llegado.
Es una playa sin ondas,
es un entrechocar de conchas, de tacones, de espumas o de dentaduras postizas.
Es todo lo revuelto que arriba.

Pechos exuberantes en bandeja en los brazos,
dulces tartas caídas sobre los hombros llorosos,
una languidez que revierte,
un beso sorprendido en el instante que se hacía «cabello de ángel»,
un dulce «sí» de cristal pintado de verde.






lunes, 1 de marzo de 2010

Una de genios


Este año tengo bastantes alumnos marroquíes, y a veces el humor para pedirles que me cuenten cosas de sus tradiciones populares. Esta leyenda sobre una jin (genio) que se enamora de un mortal parece ser una de las más extendidas; según me cuentan, hasta se ha hecho una película sobre la misma (a ver si averiguo autor y título). Faltas de ortografía aparte, traigo el texto tal como me llegó.

Informante: Halila, de 36 años nacida en Oujda (Marruecos).
Fecha: 9 de febrero de 2010
Recopilador: Ghassán Elafi


Érase un hombre jorobado, pobre, discapacitado y un poco loco que se fue a dormir en un bosque porque no tenía familia, y cuando él dormía vino una jin y se le llevó a su mundo. Cuando el hombre se despertó, se encontró en un castillo, durmiendo en una cama bien vestido, y se asustó. Al mirar al espejo se sintió diferente: guapo, limpio, podía andar bien, peinado, no tenía la joroba y era inteligente y cuando lo vio la jin, convertida en mujer y guapa, le dijo:
-Buenos días, ¿has dormido bien?
Y el hombre, sorprendido, le dijo:
-¿Quién eres tú? ¿Qué me ha pasado? ¿Dónde estoy?
Le dijo la jin:
-Vamos a desayunar y te lo cuento.
-Yo soy la que te ha salvado de ese mundo cruel y te he traído a mi casa.
La jin se había enamorado del hombre. Le dijo:
-¿Qué tal si damos un paseo por la calle?
El hombre le dijo:
-¿Cómo has hecho esto?
Respondió la jin:
-No hagas tantas preguntas y vamos a dar una vuelta.
El hombre dijo:
-Vale.
Dijo la jin:
-Me voy a poner los zapatos y nos vamos.
El hombre no sabía que la mujer era una jin. Por curiosidad, fue a verla y la vio poniéndose los zapatos y vio que tenía las piernas en forma de las piernas de las vacas. Se asustó mucho y decidió escapar, pero de repente [la jin] aparece en la puerta y le dijo:
-Vamos, ya estoy lista.
El hombre dijo murmurando:
-No pasa nada porque tenga las piernas así, y además ella es muy guapa e hizo mucho por mí.
Y salieron a dar una vuelta y cuando volvieron encontró el hombre la merienda, ya estaba lista en la mesa. Cuando la miró a ella, en un segundo ya se había cambiado y el hombre tenía tanto miedo que la quiso matar con una copa que le dio en la cabeza y se cayó la jin y el hombre se lió a correr. Cuando llegó a un parking y se la encontró delante suyo. Y le dijo:
-No me hagas nada, por favor.
Porque había descubierto que era una jin.
-No te voy a hacer nada porque te quiero-dijo la jin.
Y por arte de magia volvieron al castillo en un abrir y cerrar de ojos y al hombre le entró sueño y se durmió y al amanecer, cuando se levantó, le dijo la jin:
-El desayuno está listo.
Y le dijo el hombre:
-Ahora vengo.
El hombre estaba más tranquilo porque sabía que no le iba a hacer nada la jin. Cuando fue a desayunar y acabó, le dijo la jin:
-Si te quieres casar conmigo.
Y el hombre pensó:
-Ella me ayuda y es guapa y no pasa nada porque sólo las piernas las tenga así.
Y decidió que sí y la jin:
-Hoy haremos la boda por la noche.
El hombre dijo que sí, que vale, y que ella llame a sus familiares y yo a los míos. Cuando el hombre salió a avisarlos [a sus familiares] recordó que no tenía. Se sentó en un banco tras que anocheció y vino una limusina a recogerlo y se le llevó a la boda y al entrar por la puerta encuentra a unos monstruos y dijo el hombre llorando:
-¿Quiénes sois vosotros y dónde está mi esposa?
Respondió uno de los monstruos:
-Soy yo. ¿Es que no te acuerdas de mí?
Respondió el hombre:
-¡Cómo vas a ser tú si mi esposa es guapa y viste bien, no como tú!
Y respondió la jin:
-Soy yo y ésta es mi familia.
Y dijo:
-Es que de día somos normales y guapos y por la noche somos así.
Dijo el hombre:
-Te he pasado lo de tus piernas, lo de tu poder, pero esto... No puedo casarme con una persona o lo que seas, contigo.
Y el hombre quiso matar[la] otra vez, a ver si se moría, la cogió del cuello delante de su familia e intentó estrangularla y vio que se moría y abrió la puerta y salió a correr otra vez hasta que se cansó y se paró y de repente apareció ella delante suyo y el hombre llorando:
-¿No me puedes dejar en paz?
Y la jin con solo tocarle le dejó dormido y se lo llevó a casa y el hombre cuando se levantó se encontró dormido con ella y se levantó rápido, asustado:
-¿Qué haces aquí?
-¿No lo sabes? Nos hemos casado mientras tú dormías.
Y el hombre se miró la mano y tenía un anillo de boda. Se lo quitó y lo tiró. Le dijo:
-No quiero casarme contigo.
Y le dijo la jin con su forma humana y guapa:
-Yo te quiero y además puedo matarte con mi dedo meñique, pero no puedo porque te quiero.
Y dijo el hombre:
-Pero yo no te quiero.
Y le dijo "Si quieres, mátame" a la jin. La jin alzó su mano, el hombre cerró los ojos y dijo:
-Mátame, pero nunca me casaré contigo.
Pero la jin no pudo matarle, y el hombre le dijo:
-Si no puedes matarme, devuélveme donde vivo y como estaba.
La jin dijo:
-¡Si vivías en las calles, estabas jorobado y muy mal! Pero aquí conmigo, no.
El hombre dijo:
-Me da igual, pero quiero irme.
Dijo la jin:
-¿Éste es tu último deseo?
Dijo el hombre:
-Sí.
Y añadió:
-Lo siento mucho, peor no podemos estar juntos, somos diferentes.
Dijo la jin:
-Te voy a dar mi número por si cambias de opción.
Y le devolvió a su mundo y el hombre volvió a ser como era antes, sucio, feo, jorobado, etc., y salió a correr dando saltos hacia la ciudad.