viernes, 27 de enero de 2006

El Bosque


Un niño acaba por perderse siempre en el bosque de los adultos. Quizá
sea ése el significado de los cuentos infantiles.
(Francisco Umbral, Mortal y rosa)

Todos los niños terminan en el bosque. Los padres los abandonan allí cuando no pueden alimentarlos; o es el príncipe que sale en busca de aventuras quien, siguiendo una gacela, se extravía y encuentra las huellas de unos pasos diminutos. En el bosque viven los niños que nunca crecerán, los siete enanitos, los gnomos; sólo recientemente, con la deforestación, algunos han ido a vivir con Peter Pan, y fundaron Nuncajamás, que es una especie de reserva espacial, una muestra del ecosistema de los cuentos de hadas conservado lejos de nuestro alcance. Al bosque van los cazadores con los niños o princesas que los reyes les mandan degollar (Blancanieves, Edipo) pero luego tienen pena y traen de vuelta el corazón de un ciervo. Y llega la Loba (que a veces es eso: una mujer de mal vivir pero buen corazón) y recoge a los niños. O, como a los niños salvajes, una manada de lobos o de monos los recogen y adoptan...

En el bosque vive también la bruja, en su casa de chocolate. Algunos cuentos dicen que vive en una cabaña con patas de gallina; otros, que ella misma tiene patas de gallina, o una pata que es sólo esqueleto. A veces es uno mismo, como Gretel, el que le da una pata de gallina para que crea que aún no has crecido, y no te eche a dar vueltas en la olla. La bruja te da de comer cuando te has perdido: una píldora te hace crecer y la otra volverte pequeño. Tom Bombadil y Bárbol os dan de beber, y os hacéis más altos y fuertes. Las comidas del bosque son mágicas, hacen que oigas y entiendas a las bestias y a los pájaros; o te convierten en uno de ellos. La bruja te enseña el camino de los muertos; o te transforma en uno de ellos. Hay quien se lo toma a mal. Como un canguro, como el Lobo de Caperucita, la bruja te guarda en su morral, hasta que un día te hartas y estallas y naces de nuevo. Y entonces suele ser hora de sentar la cabeza y casarte con el cazador que un día te abandonara en el bosque, y los cuentos se terminan (qué pena). O te echas a dormir en un árbol, y el árbol se abre y te digiere, y ha de venir Tom Bombadil a sacarte.

No hay que apartarse del camino del bosque. Dicen, sin embargo, que en algún lugar del mismo se oyen canciones y música. Dicen que hay plantas encantadas que, cuando las pisas, pierdes el camino, y estás toda la noche dando vueltas... Y así se llega a sitios que no vienen en los mapas, pero que todos conocen de oídas. Algún día te preguntas quién eres. Y el bosque se te acerca y, ¡zas!, cuando quieres darte cuenta ya estás atrapado en el bosque. Y es que el Hombre Astado se acerca, subido en una gran excavadora. Y huyendo de la sierra mecánica, ves, a lo lejos, la Casa de la Pradera. Y las niñas te sonríen y hacen gestos con la mano, invitándote a pan con mantequilla, pero al buscar refugio bajo su falda (tulipán) ves que sólo son muñecas de Famosa, y que no tienen sexo ni alma. Así que continúas corriendo, y ves pasar el gran carruaje, teñido de terciopelo rojo, y arrastrado por siete lobos blancos...

¿Qué ha venido a buscar al bosque? ¿Es Vd. conejo o guardabosques? Pero no hay tiempo para presentaciones, y al subir la tapia llena de hiedra sientes que empiezas a dormirte. Y ves el lecho vacío, las sábanas blancas de piedra, la trampa de cazar Bellas Durmientes. Y según te caes, vencido por el sueño, alcanzas a leer tu nombre y tus datos, y comprendes que el mármol de tu tumba florece. Una capa de musgo negro y roja te cubre las mejillas. Las luciérnagas se duermen en tu pelo. Una gran mariposa brillante desciende muy poco a poco del techo hasta llegar a sellarte la boca. Y ahora eres el Señor del Castillo, pero sólo te levantas de noche; los invitados no pueden visitarte en las horas diurnas. Nadie sabe con qué riegas tus rosas, que están siempre tan rojas y floridas. Caramba con las rosas de la Bestia. Se diría que queman. Y al fin un día algún huésped comete el error de cortar una para su hija pequeña, y los pétalos empiezan a contar. Esa noche ella se despierta en su cama, y siente que está como sucia. Mamá, me voy a morir. Y es que vino a visitarte la Bestia, y desde hoy lo hará todos los meses. Pero tú no puedes ver a Bella, no le puedes explicar lo que pasa las noches de luna; ella, aburrida, se va a merendar al Viejo Roble; y un día, inevitablemente, te cuentan que se fue con Robin Hood, ese bandido de sangre noble que nunca se baja de los árboles, y cuyas expediciones financia en secreto el dinero del castillo. Y un día tu castillo se derrumba, y una tribu de indios amazónicos, desplazados por la desforestación, llegan y ocupan las habitaciones, y hacen fuego con todos los libros. Y tú vives abajo, en los sótanos, huyendo de todos los vivos. Hasta que un día la luz te alcanza. Y al ver tus astas en el espejo, comprendes que la flor ha dado frutos. Y que tú ya eres del bosque o viceversa. Y saltas a correr por la floresta. Y cantas con la voz ronca y pelada:

Yo soy el Hombre Astado; no me busques
si temes encontrar lo que más quieras.

7 comentarios:

anónimo usuario de Laura Palmer dijo...

Cuando me escapé de casa vi luciérnagas y mariposas en enero, un minotauro hacía fuego con nieve de febrero y un guaraní cansado y callado me dio agua de beber.
Seguí las huellas del hombre hastado, por un camino de plata y cobre, mientras los gnomos tiraban de mi falda. Y lo encontré...

Desde entonces duermo con un Lobo de lomo negro y ojos azabache.

Strangers
Nobody knows we love
I catch your eyes in the dark
One look relives the memory
Remember me
The way I used to be

Anónimo dijo...

Ya os dije que había bosques de belleza insondable...

Anónimo dijo...

Siento decepcionarte Al59 pero el hombre Astado hace selenios que desapareció.

Me contó la niñera de Tom que un día de ronco olor a madera, se encontró a sí mismo entre las alas de una libélula.

La locura de color cristalino le hizo perder el norte y sin su rosa de los vientos decidió seguir -con los ojos semicerrados- (en todos los bosques) su aleteo.

De ahí su replica:

" Yo soy el Hombre Astado; no me busques
si temes encontrar lo que más quieras."


P49 (Anónima, lectora, y cautiva del bosque)

PS (Gracias por el detalle de regalarnos al fantasma de Laura y a mí, esta historia verdadera.)

Ps2 anónimo usario de Laura Palmer de qué huyes...

Ps3 Disculpen este comment tan largo pero es que ... todo tiene su explicación

Joselu dijo...

Querido Al59, tu blog tiene algo de esotérico y tus visitantes no hacen más que confirmármelo. Yo debo ser un no iniciado en los ritos y la magia del bosque, así como en la historia del hombre Astado. Temo decirte algo muy normal pero me fascinan tus relatos tan ricos en vibraciones lunares y guiños a múltiples mundos. Un saludo.

Al59 dijo...

Querido Joselu: el blog va donde quiere, memoriero y neofolk algunas veces, poético o político otras, una mezcla de todo siempre —como la vida. Un poco interiorista sí es, pero son unos interiores razonablemente aireados y concurridos. Me alegra que nuestros caminos sigan cruzándose.

Laura Palmer (Usuario anónimo) dijo...

De los fantasmas con dientes de plomo, que hieren el deseo de madrugada, y levantan muros de imposibles. Habitan en altas torres de granito y cristal. Calculan incesantes el tiempo que nos queda.

De alguna manera todos somos exiliados y eso nos vuelve un poco nómadas.

(Joselu: me alegra siempre verte por aquí).

Anónimo dijo...

U. A. de Laura Palmer

¿ te quedaste atrapado entre la maleza? Si es así, hazme una señal. Iré en tu busca.

Mi nombre (en cursiva)

Pd También yo soy nómada y a veces, vago el cielo sin saberlo