viernes, 23 de junio de 2006

Cuánto valgo


Lo que demuestras, dijo aquél, y no le temblaba la mano. Lo suficiente —adujo el pedagogo— para sacarte algún provecho. Un tesoro, aseguraban sus amigos, convenientes. Ponle un cinco, magnánimo, el de Inglés, califa por un día de la Década. Titula. Promociona. Mola mazo.

En clase de García Calvo nosotros nos poníamos las notas, jugando a cuantificar nuestro romance con la asignatura. Me merezco un notable, dijo la pizpireta, porque siempre se puede gozar más —y el traductor de Sade sonreía. No siempre.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay que defender la autoevaluación. Se regularía el sistema educativo. Luego ya entrará la romana por lo mayor.

http://elsexodelasmoscas.bitacoras.com


Pdt 1.- Un saludo Alejandro. Te doy las gracias por tus visitas, tus comentarios y por enlazar mi bitácora. Ya hice lo propio con la tuya.

Pdt.- Te dejo esta anotación aquí porque no he sabido encontrar tu correo.

Un saludo

Sr. Verle dijo...

Al, que oportuno su post. Me sirve de prólogo a una sesión de revisión de evaluaciones. Aunque para prólogo, su enlace a AGC. ¡Qué difícil ahora instruir deleitando! Un saludo.

Al59 dijo...

Gracias a ti, Francisco, por todo. Para cualquier cosa, mi correo (que haré por colocar en la plantilla del blog) es aleyendasurbanas@yahoo.es